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¿Quieres que te cuente mi historia? Entonces vas a tener que tomar asiento porque es bastante larga...

¿Magia de Cartas?

Cuando era pequeña, Madeleine vivía felizmente con su madre y hermana en el Reino de Fiore. En ese entonces las mellizas tenían alrededor de 3 años y ninguna de las pequeñas parecía tener algún contacto con la magia que no fuera por medio de su madre.

En una ocasión, Odette decidió llevar consigo a sus dos hijas, ya que no había conseguido a alguien que las cuidara y, a pesar de que su misión no era peligrosa, era de suma importancia que se realizara ese mismo día. Odette se alistó de inmediato y partió junto con sus mellizas hacia una cuidad aledaña al Reino de Fiore. Tras cumplir su misión, decidió tomar el tren de regreso y al dirigirse hacia la estación tuvieron que atravesar por un mercado de curiosidades y artículos mágicos. La joven madre se detuvo a comprar algunas cosas que hacían falta para su gremio, fue entonces cuando algo llamó la atención de la pequeña Madeleine, que a pesar de ser muy miedosa y de que todo el tiempo se la pasaba ocultándose tras su madre, se alejó de ésta.

Madeleine: (se suelta del agarre de su madre)

Odette: ¿A dónde vas hijita?

Madeleine: (señala hacia un pequeño puesto atendido por una mujer)

Odette: Está bien pero no te alejes demasiados, ¿ok?

Madeleine: Sí... (camina hacia la extraña mujer cuya sonrisa amable parecía atraerla a sobremanera)

Mientras Ode seguía comprando cosas y Elzabeth corría alrededor de su madre como jugando, Madeleine ya había llegado hasta donde se encontraba la mujer.

Mujer: Hola pequeña (sonríe mientras juega con sus manos, mostrando a la niña una especie de fuegos artificiales que brotaban de sus delgados dedos) ¿Te gustan?

Madeleine: (afirma con la cabeza como si estuviera sumida en un trance)

Mujer: Muy bien, ahora... (la sujeta de la mano con firmeza) vayamos a casa.

En ese momento, Odette tuvo un mal presentimiento pero cuando volteó buscando a su hija, ella ya no se encontraba allí ni tampoco la extraña mujer.

Odette: ¡¡¡MADELEINEEEEEEEEE!!!

En otro lugar a varios kilómetros de distancia del mercado de curiosidades, Madeleine era llevada en brazos de la mujer hacia su nuevo hogar.

Madeleine: (reacciona al sentir que su madre la llama) ¿Ma-mami...?

Mujer: ¿Qué te ocurre cariño?

Madeleine: (mira a su alrededor desconcertada) ¡¿Dónde está mi mami?! ¡¿Maaamiiiiii?!

Mujer: Yo soy tu madre (la abraza) Todo está bien

Madeleine: (sus ojos se llenan de lágrimas y comienza a llorar) Buuuaaaahh!!! Quiero a mi mami!!!

Mujer: Tu madre te regaló conmigo así que ahora yo soy tu mami

Madeleine: Eso es mentira buuuuuuaaaahhh!!!

Mujer: Te quedarás conmigo y nada te faltará, yo te enseñaré mi magia...

Los días pasaban, Madeleine no sabía nada de su madre, incluso pensó que tal vez Odette sí la había regalado, pero algo en su interior le decía que su madre seguía buscándola. Intentó escapar muchas veces sin éxito alguno, así que decidió quedarse y aprender la magia que la mujer se empeñaba en enseñarle, tal vez con eso podría ingeniárselas para huir definitivamente de ese lugar.

Mujer: Magia de Cartas, así es como se llama esto que voy a enseñarte, además, podrás adivinar el futuro y la suerte de las personas.

Ya habían pasado casi 9 meses desde que Madeleine había sido separada de su madre, en ese tiempo aprendió lo básico sobre la Magia de Cartas y sobre lo que era la magia en sí. También comprendió de cierta manera el porqué aquella mujer la había llevado consigo, la gitana no podía tener hijos propios pero aún así quería a Madeleine como si fuera su propia hija y ella le había tomado cariño a la mujer sin olvidarse ni un sólo día de Odette y Elizabeth con las cuales esperaba regresar muy pronto. Junto a su nueva madre se encargaba de mantener el hogar mediante la lectura de cartas, hasta que un día durante el festival del lugar...

Mujer: Hija lee la suerte de este hombre

Madeleine: Su suerte indica que dentro de un--- (lee las cartas y se queda callada, asustada por lo que ve) ...!!!

Mujer: ¿Hija qué ocurre?

Madeleine: DRAGONES!!!

La pequeña se abalanzó sobre la gitana para salvarla pero no pudo hacer nada por el hombre cuya muerte ya estaba vista, de repente un dragón rojo descendió y en su paso devoró a éste. Dos dragones más volaban sobre el lugar, quemando y destruyendo todo a su paso. Madeleine estaba atónita por todo lo que veía, la mujer colocó una carta mágica en la frente de la pequeña, la cual cayó dormida en un profundo sueño.

Mujer: Es lo mejor para ti...

Cuando Madeleine despertó se pudo dar cuenta de que se encontraba en un valle, y a lo lejos se visualizaba aquel lugar donde los dragones habían atacado y el cual ahora no era más que ruinas que ardían en llamas.

El Dragón del Cielo

Madeleine veía a lo lejos las ruinas del lugar donde hace poco el festival del pueblo se llevaba a cabo, los dragones que sobrevolaban las ruinas se dirigieron hacia el valle, al verlos la pequeña corrió lo más rápido que pudo hasta llegar a una montaña, ocultándose dentro de una gran cueva; cuando se sintió segura salió, estaba cansada y tenía hambre así que recolectó algunas frutas y después de comerlas se quedó dormida dentro de la cueva. Iba amaneciendo, cuando Madeleine despertó se encontró con un par de enormes ojos cafés que la miraban amenazantemente, estos ojos le pertenecían a un dragón que se iba acercando lentamente a ella. Madeleine tenía miedo y lo único que pasaba por su mente era correr, intentó hacerlo pero al dar los primeros pasos cayó al suelo pues sintió un dolor intenso en su estómago.

Dragón: (se acerca a la pequeña)

Madeleine: (cierra los ojos asustada) Nooooo!!! (de pronto siente el aliento del dragón sobre ella y el dolor de su estómago desaparece) ...!!!

Dragón: Mi nombre es Qiell y soy el Dragón del Cielo, tu quién eres pequeña?

Madeleine: (abre los ojos y mira fijamente al dragón, aún asustada y confundida) M-Ma-Madeleine L-Leblanc...n-noo me comas por favor!!!

Qiell: No voy a comerte jajaja

Madeleine: P-pero eres un dr-dragón!

Qiell: Que sea un dragón no implica que te coma, además... (intenta bromear con la niña) los humanos tienen un mal sabor, nunca los has probado?

Madeleine: (al borde del llanto se esconde en un hoyito que encuentra en un extremo de la cueva) Has comido personas?!!!

Qiell: (recobra su seriedad al ver que su sentido del humor no es muy gracioso para la pequeña que parecía cada vez más asustada) No, jamás lo he hecho y jamás lo haré, prefiero mantener poco contacto con tu raza, sin embargo, hay muchas cosas que me gustan de los humanos...

Madeleine: Co-cosas que te gustan de no-nosotros?

Qiell: Así es

Madeleine: N-no estarás mi-mintiendo sólo para que salga y co-comerme después?

Qiell: (un poco molesto) No tendría porqué mentirte y si quisiera comerte ya lo hubiera hecho en lugar de curarte, no crees?

Madeleine: (se queda callada pensando) ...

Qiell: (hablándose a sí mismo) Ni siquiera entiendo porqué hablo con esta humana...

Madeleine: (se asoma un poco) Q-qué te gusta de los humanos?

Qiell: (la mira y se rasca la cabeza con una de sus garras como pensando) Me gustan las "artes humanas", eso que ustedes llaman música, danza, la pintura y cosas de ese tipo...

Madeleine: Ya veo (pensando: parece una persona haciendo esos gestos jaja)

Qiell: A ti te gustan?

Madeleine: (sale de su escondite y se acerca con precaución al dragón) Sí, sobre todo la música

Qiell: Qué música te gusta? A mi la clásica

Madeleine: La clásica?

Qiell: (se sorprende un poco) Nunca la has escuchado? Es hermosa

Madeleine: Uhmm...es la que lleva violín?

Qiell: Supongo que sí

Madeleine: (sonríe) entonces sí

Qiell: Puedo hacerte una pregunta pequeña niña?

Madeleine: Sí...

Qiell: Qué haces en un lugar como este tú sola? Dónde están tus padres?

Madeleine: No lo sé...hace mucho que no veo a mi madre y la mujer que me cuidó (se queda callada) los dragones...

Qiell: Comprendo, así que vienes del pueblo donde ayer mis hermanos atacaron y destruyeron todo

Madeleine: (lo mira con miedo) T-tus hermanos?!!!

Qiell: No te asustes, es una forma de decir que ellos también son dragones, pero yo no soy igual, a pesar de preferir tener poco contacto con los humanos no los odio, por el contrario me agradan y gusto de ir a sus festivales, aunque ayer las escenas no fueron agradables, menos mal pude llegar a tiempo y pedirles que se fueran antes de que terminaran de destruir el pueblo por completo

Madeleine: Eso hiciste? Y se fueron así por las buenas?

Qiell: (sonríe por la inocencia de la niña) Sí, se fueron por las buenas y dudo que regresen durante un largo tiempo (pensando: si supiera que tuve que pelear contra esos 3 apuesto que se asustaría nuevamente)

Madeleine: Que bueno, y qué pasó con las personas?

Qiell: Muchas no sobrevivieron pero hice lo que pude para sanar a varios humanos

Madeleine: Ese es tu poder? Curar a las personas?

Qiell: Así es, quieres que te enseñe?

Madeleine: Sí, te lo suplico!

Qiell: Bien (sonríe) entonces creo que te adoptaré como mi hija

Y así fue como el gran Dragón del Cielo decidió hacerse cargo de Madeleine pues sintió que la niña estaba sola y desprotegida, era un dragón bastante serio y estricto pero algo tenía la pequeña que hacía que algunas veces Qiell se portara muy cálido con ella como en esa ocasión. Le enseñó a leer y a escribir, le compartía sus conocimientos y su gusto por la música clásica y lo más importante, le enseñó a ser humilde y a ayudar a quien lo necesite con la magia de Dragon Slayer del Cielo. Los días pasaban, convirtiéndose en semanas, meses y años, un día mientras Qiell entrenaba a la pequeña Madeleine...

Qiell: Madeleine llorar no es malo pero no puedes llorar por todo, debes aprender a ser valiente!

Madeleine: (sigue llorando) Estoy cansada y no puedo hacer bien ese hechizo buuuuuaaahh!!!

Qiell: Hagamos algo, intenta golpearme y podrás descansar

Madeleine: No quiero! Nunca puedo alcanzarte!

Qiell: Inténtalo una vez más, anda! Esfuérzate!

La chiquilla estaba llena de tierra y tenía uno que otro raspón en sus piernas y brazos, se levantó con dificultad y corrió rápidamente hacia su padre para golpearlo, sin embargo, Qiell la esquivó fácilmente, cayendo de nueva cuenta al suelo.

Qiell: Eso es todo lo que tienes?

Madeleine: No! (se levanta y arremete contra el dragón, propinándole una serie de patadas y puñetazos que eran recibidos por éste en uno de sus enormes brazos)

Qiell: (detiene a la pequeña tomándola de su ropa con dos de sus dedos) Bien, creo que ya es momento de descansar, lo hiciste bien, mira (le muestra su brazo, el cual mostraba varias escamas destrozadas por la fuerza de la chiquilla)

Madeleine: (sonríe) Me estoy volviendo muy fuerte!

Qiell: Así es, ya eres toda una dragona!

Madeleine: (esboza una gran sonrisa) Te quiero padre...digo Qiell!!!

Qiell: (le acaricia suavemente la cabeza, mirándola con ternura) Estoy orgulloso de ti hija mía...y también te quiero Madeleine... (recobra su postura de seriedad) Ahora continuemos con el entrenamiento

Madeleine: Sí!!!


Tres años habían pasado ya, Qiell, fue a dar una vuelta cerca de un poblado en busca de comida para su hija adoptiva y en busca de un hermoso regalo pues Madeleine acababa de cumplir 7 años, allí escuchó sobre una maga llamada Odette Leblanc que llevaba buscando a su hija Madeleine cerca de 4 años y que pertenecía a un gremio cuyo nombre era Demon Claw.

Qiell: Eso no puede ser posible!

Al escuchar esto, Qiell, supuso que hablaban de su hija y regresó hasta donde ella estaba sin llevar ningún alimento. Qiell se había encariñado mucho con Madeleine y la idea de regresarla con su madre no estaba dentro de sus planes, pasaron unos meses sin que Madeleine supiera que su madre seguía buscándola hasta que un día Qiell decidió contarle sobre lo que había escuchado tres meses atrás. Ese día Madeline tuvo una discusión con su padre adoptivo, y al día siguiente, Qiell desapareció sin decirle nada a su hija adoptiva.

Madeleine se sintió muy triste al ver que Qiell la había abandonado, pensó que por su causa él se había ido. Se quedó casi dos semanas enteras en la cueva esperando a que Qiell apareciera y así poder disculparse por la actitud que había tomado pero él no regresó.

Madeleine decidió ir al gremio más cercano a preguntar por su madre, en ese lugar la recibieron bien y cuidaron de ella mientras esperaban a que Odette recibiera la noticia de que su hija se encontraba allí. Unos días después, Odette Leblanc se reencontró con su hija y desde ese día Madeleine decidió no volver a usar su magia.

El Solitario Niño de Demon Claw

Ya había pasado medio año desde el reencuentro de Madeleine con su madre, la chiquilla ya tenía 7 años de edad cumplidos, y Odette quiso llevarla con ella a su gremio, a Demon Claw. Allí fue bien recibida por el maestro del mismo, el viejo Doshin y por los demás magos del lugar.

Doshin: Así que esta es la pequeña Madeleine... (le acaricia la cabeza a la niña) Hace tanto que no te veía, cómo has estado?

Madeleine: Bien

Doshin: (sonríe) Veo que has cambiado mucho, ya no eres esa pequeña que se escondía detrás de su madre todo el tiempo jajaja Ven, te mostraré el gremio y si algún día quieres unírtenos eres bienvenida

Madeleine: Gracias

Madeleine se había prometido a sí misma no contarle nada a su madre ni a nadie sobre su magia, pues volvería a usarla sólo cuando Qiell regresara. Le era difícil no usarla estando entre todos esos magos, así que no iba de forma tan consecutiva a ese lugar.

Una vez, cuando fue a dejarle un encargo a su madre vio algo que le llamó la atención, en un lugar del gremio había un niño más o menos de su edad pero se veía un poco distante del resto de los magos.

Madeleine: (Jala un poco del brazo de su madre mientras señala al chico) Mami quién es?

Odette no respondió, sólo sonrió y caminó hacia el tablón de misiones, Madeleine se quedó observando un tiempo a aquel niño pero después fue a donde estaba su madre. Ese día, de regreso a casa...

Madeleine: Madre, quién era aquel niño?

Odette: Es un chico que llegó con el anciano pero la verdad no le he preguntado su nombre, por qué hijita?

Madeleine: Por nada, curiosidad

Odette: ¿Te gusta?

Madeleine: Noooo!!! Los niños no me gustan (hace cara de asco y se cruza de brazos)

Odette: Vamos a casa jajaja

Durante el regreso a casa, Madeleine iba muy pensativa por lo que su madre le había dicho, el niño le llamaba la atención, era cierto, pero eso no significara que le gustara. Esa noche no pudo dormir porque imaginaba a aquel chico, sólo y alejado de los demás, con una expresión de seriedad infinita marcada en su cara. Así que al día siguiente acompañó a su madre al gremio, quería ver de nuevo al chico e investigar el porqué se mantenía tan distante. Al llegar a Demon Claw...

Doshin: Ode necesito hablar contigo, (mirando a Madeleine) en privado...

Odette: Made, espérame por aquí, ya regreso

Madeleine: (con cara de disgusto) Ok

Odette acompañó a Doshin mientras la pequeña Made la esperaba en ese mismo lugar, después de un tiempo se aburrió y decidió vagar por el gremio; encontró a mucha gente y entre estas visualizó de nuevo a aquel solitario niño, comiendo quien sabe qué en una mesa del lugar.

Madeleine: Hola, me llamo Madeleine Leblanc y tú?

Chico: (la mira por unos instantes, la ignora y sigue comiendo)

Madeleine: (respira profundo e intenta interactuar con el chico) Cuál es tu nombre?

Chico: (sin prestarle mucha atención) Para qué quieres saberlo?

Madeleine: Curiosidad (se sienta en un lugar contrario al chico) Además, cuando alguien se presenta la otra persona también debe hacerlo por respeto

Chico: (suspira al darse cuenta de que aquella niña no lo dejará en paz hasta que le diga su nombre) Alastor... me llamo Alastor...

Madeleine: Sólo Alastor? No tienes algún apellido?

Alastor: Lestrange...

Madeleine: Mucho gusto Alastor (le da la mano para saludarlo)

Alastor: (la mira algo extrañado y extiende su mano para saludarla)

Madeleine: (toma su mano mientras sonríe) Eso está mejor... Oye y por qué estás tan sólo? No tienes amigos?

Alastor: No necesito amigos, es un lugar en el cual no voy a estar mucho tiempo

Madeleine: No necesitas amigos? Todos necesitamos amigos

Alastor: Yo no dije que no necesito amigos... Dije que no necesito hacer amigos en este lugar

Madeleine: Como sea...y por qué no estarás mucho tiempo aquí?

Alastor: No es de buena educación andar interrogando a las personas porque sí, es algo que no se debe hacer... por respeto

Madeleine: (lo mira con enfado) No quería ser irrespetuosa

Odette: Madeleine vámonos!!! Tengo una nueva misión!!!

Madeleine: (voltea al escuchar a su madre ) Ya voy! (mira al chico) Si fui irrespetuosa me disculpo, hasta luego Alastor

Alastor: Esta bien... que te vaya bien

Madeleine se fue, dejando nuevamente solo al chico, mientras caminaba con su madre se le veía pensativa.

Odette: Estás bien? Vas muy calladita

Madeleine: (con cara de enfado) Sí, estoy bien

Odette: Y ahora por qué estás enojada?

Madeleine: Por nada

Odette: Bueno...vi que hablabas con el chico, cómo se llama?

Madeleine: Alastor Lestrange

Odette: Y cómo es?

Madeleine: Raro

Odette sonrió pues sabía que el chico había molestado a su hija y por eso estaba de mal humor. Al día siguiente, su madre no fue al gremio debido a que tenía cosas que hacer pero le pidió a la pequeña que le llevara una cajita a Doshin. Madeleine fue al gremio y después de realizar su encargo se quedó a vagar un tiempo, cuando iba saliendo por la entrada del gremio chocó con algo.

Madeleine: (sobándose la nariz y claramente enojada) Fíjate por donde--- Ah, eres tú

Alastor: Disculpa no te vi

Madeleine: Ni yo a ti, me disculpo (Sigue caminando hacia la salida sin tomarle mucha importancia al chico, o eso quería aparentar. Se detiene) Oye Alastor...

Alastor: Qué?

Madeleine: Nada... Nos vemos

La niña quería hacerle muchas preguntas pero recordaba que hacerlas así porque sí, era descortés, no se le ocurrió ninguna escusa para iniciar una conversación así que se sentó en una barda cercana al gremio. De pronto el retraído niño llegó a donde estaba Madeleine.

Alastor: Oye, tengo una pregunta que hacerte

Madeleine: (bosteza y mira al chico) Eh? Cuál?

Alastor: Eres hija de Odette, no es así?

Madeleine: (algo confundida por la pregunta) Sí, por qué?

Alastor: Entonces por qué no formas parte del gremio? A pesar de que eres una niña pequeña supongo que puedes aprender por lo menos magia básica

Madeleine: Tú eres mago?

Alastor:

Madeleine: Y por qué preguntas eso?

Alastor: Porque me pareció extraño que una pequeña niña de mami no quiera estar cerca de su mamá

Madeleine: (una vena se marca en su frente) A quién le dices "pequeña niña de mami"?

Alastor: Qué, acaso no lo eres?

Madeleine: (se baja de la barda) No soy una pequeña niña de mami y no me gusta la magia

Alastor: Entonces porque últimamente vienes al gremio todos los días, cuando antes ni siquiera lo visitabas frecuentemente?

Madeleine: Eso es algo que no debería importarte o sí?

Alastor: Es una simple pregunta, si quieres la respondes sino no... No me voy a morir porque no me contestes

Madeleine: Vengo porque me gusta acompañar a mi madre, hace mucho tiempo que no estaba con ella. Alguna otra pregunta?

Alastor: No, y tú tienes alguna pregunta que hacerme?

Madeleine: Sí, por qué dijiste que no estarías mucho tiempo en el gremio? Si eres un mago de Demon Claw por qué tendrías que irte?

Alastor: Porque sólo estoy aquí para cumplir un pequeño objetivo que tengo

Madeleine: Objetivo?

Alastor: (en su rostro se dibuja una sutil sonrisa burlona) Digamos que quiero "superar" al viejo... Además, este no es un gremio en el que precisamente me gustaría estar...

Madeleine: Do-jii es muy fuerte, te faltan años para superarlo y...si este gremio no te gusta por qué te uniste a él en un principio? Sólo para superar al "viejo"?

Alastor: Sí (se rasca la cabeza y sonríe levemente)

Madeleine: (con una sonrisa burlona) Y cómo piensas superar al viejo? Aún eres un niño

Alastor: Yo seré un niño pero él es un viejo, estamos casi en las mismas condiciones

Madeleine: (sonríe divertida) Y dime, qué piensas hacer para superarlo?

Alastor: Entrenar...

Madeleine: Entrenar? Tú solo? No necesitas a alguien más para que entrene contigo?

Alastor: Hasta ahora no he tenido ningún problema entrenando solo, no veo porqué necesite pedir ayuda

Madeleine: Bueno...que te parece si te propongo algo

Alastor: Qué?

Madeleine: Olvídalo (pensando: Casi digo sobre mi magia y eso nadie debe saberlo)

Alastor: De acuerdo... Si no tienes nada más que preguntarme me voy

Madeleine: Espera...

Alastor: Qué?

Madeleine: Si tu objetivo es "superar" al viejo, supongo que aún te falta tiempo para eso... quieres que te ayude a entrenar?

Alastor: Ayudarme tu? Qué podrías hacer? Dijiste que no te gusta la magia, eso me hace suponer que tampoco la usas...

Madeleine: Que no use magia no significa que no pueda defenderme usando mi fuerza, puedo hacer mucho más de lo que crees

Alastor: Te lo agradezco, pero ya te dije que no necesito ayuda

Madeleine: Si tuvieras a alguien con quien entrenar apuesto a que mejorarías en poco tiempo. Crees que no soy lo suficientemente buena como para entrenar contigo?

Alastor: Tal vez...

Madeleine: (algo enojada) Tal vez?

Alastor: Además, por qué tienes tanto interés en entrenar conmigo? Puedes entrenar con tu madre si tienes tantas ganas de hacerlo

Madeleine: Porque mi madre sale a hacer misiones y no tengo nada mejor que hacer

Alastor: Lo tomas como un entretenimiento

Madeleine: No...

Alastor: Para mi entrenar es algo que tengo que hacer para alcanzar mi mayor deseo... No es un simple juego de niños

Madeleine: No lo tomo como entretenimiento ni como un juego de niños, sólo que pienso que si entrenara contigo podría mejorar mis habilidades y mi madre no me dejaría encargada con alguien para que cuide de mí... vería que soy capaz de cuidarme sola...además... (baja la mirada)

Alastor: Pero en ese caso yo estaría cuidando de ti... sería lo mismo que si te cuida alguien más

Madeleine: Tal vez eso sea cierto pero... (mira a Alastor) Si no quieres ayuda para entrenar está bien... nos vemos... (pensando: Si pudiera entrenar y mejorar tal vez podría ir a buscarlo...)

Alastor: Espera!

Made: Qué?

Alastor: Puedo preguntarte una cosa más?

Madeleine: Sí...

Alastor: Por qué no te gusta la magia?

Madeleine: (se sorprende por la pregunta) Porque... (baja la mirada al suelo) No te lo puedo decir...

Alastor: Por qué?

Madeleine: Porque no!! No me gusta, eso es todo...

Después de eso la niña se fue corriendo del lugar porque los recuerdos de su pasado regresaban a su mente, además de que sabía que empezaría a llorar y no iba a dejar que nadie, mucho menos aquel niño la viera en ese estado. Alastor se quedó en el lugar desconcertado por la rara actitud de la niña pero regresó al interior del gremio, pensaba que ella regresaría al día siguiente, mas eso no sucedió pues Odette había tomado una misión que le llevaría algunos meses cumplirla y además de eso decidió llevar consigo a sus hijas...

Misión no oficial, entrega la Caja de Doshin (Primera Parte)

Pasaron algunos meses pero Odette aún no terminaba su misión, ella tenía planeado cumplirla al cabo de 8 meses como máximo pero esto no fue así, la concluyó casi cerca de que se cumplieran tres años. Cuando regresaron a su hogar, la joven madre fue a su gremio a rendir informes pero esta vez Madeleine no quiso acompañarla pues aún recordaba aquel momento vergonzoso donde salió corriendo del lugar, sentía que debía disculparse con Alastor pero no se atrevió, decidió dejar pasar días los cuales se convirtieron en un año...

Odette: Hijita vamos al gremio, necesito entregar algunas cosas

Madeleine: No quieeeeeroooo! (se aferra a su cama)

Odette: (sonríe muy amablemente) Madeleine no te estoy preguntando, vas a acompañarme a Demon Claw sí o sí!

Madeleine: (se asusta al ver la sonrisa de su madre, sabía que eso significaba que Ode estaba sumamente enojada y contradecirla causaría algo peor que diez.. no! Veinte dragones malévolos destruyendo poblados) S-sí!

Al llegar al gremio Madeleine empezó a actuar como una fugitiva buscada por la policía, intentaba mantenerse oculta para no encontrarse con el niño, incluso fingió que algo se le caía de su fiel bolsa y se agachó a buscarla pero terminó quedándose oculta debajo de una mesa.

Madeleine: (pensando: No pienso moverme de aquí hasta que mi madre me llame)

Y así estuvo durante unos minutos, oculta debajo de la mesa, hasta que alguien se sentó en aquel lugar...

Madeleine: (permanece oculta sin emitir ningún sonido) ...! (pensando: Quién será? No importa...sea quien sea sería vergonzoso si me ve salir de debajo de la mesa!)

La pequeña escuchó una voz muy familiar, sí...era del niño...

Madeleine: (pensando: Justo lo que estaba evitando!!!)

Entonces decidió permanecer oculta sin emitir sonido alguno, esperando a que Alastor se fuera de allí pero parecía que el niño se quedaba a comer lentamente a propósito.

Madeleine: (pensando: A qué hora se va a mover de aquí?!)

Alastor: Esto ya se hizo aburrido... (se agacha y mira debajo de la mesa) Vas a salir o no?

Madeleine: (se asusta pero compone inmediatamente su expresión) Estaba buscando algo que se me cayó

Alastor: Y hace cuánto lo estás buscando?... yo sólo vi que se cayó tu bolso... Y lo tienes en la mano, así que supongo que lo encontraste...

Madeleine: (sale de debajo de la mesa y se sacude la falda) Sí, ya lo encontré... Ahora me retiro, provecho (se da media vuelta y dispuesta a irse comienza a caminar)

Alastor: (mientras sigue comiendo) Y de quién te escondías?

Madeleine: (voltea) No me escondía de nadie, estaba buscando algo que se me cayó, ya lo encontré, ya me voy (continua caminando sin saber a dónde va)

Alastor: Está bien, como digas (continua comiendo sin prestarle atención)

Madeleine: (se aleja del lugar y busca a su madre) (pensando: Genial, a quien menos quería encontrar y me lo encuentro)

Mientras Made buscaba a su madre tropezó con algo muy duro, se sorprendió al ver que se trataba del viejo Doshin.

Doshin: Hola Madeleine, cómo has estado? Ven aquí (mientras la lleva hacia la mesa donde estaba Alastor) Quiero presentarte a alguien...

Madeleine: Do-jii estoy buscando a mi madre no tengo tiempo, entiende?

Doshin: Sólo serán unos segundos (llega con la pequeña hasta la mesa donde el niño seguía comiendo) Madeleine él es---

Madeleine: Ya lo conozco

Doshin: Ya los había presentado?

Madeleine: No

Doshin: (se rasca la cabeza) No?

Alastor: (con una sonrisa burlona en su rostro) No es cierto, hola soy Alastor Lestrange!

Madeleine: (mira a Alastor con enfado) Ya nos habíamos conocido!

Doshin: No entiendo nada y tampoco recuerdo si los presenté o no, pero bueno... Necesito que me hagan un favor

Madeleine: Cuál favor? Y por qué dijo que necesita que le "hagamos" un favor?

Doshin: Ya soy viejo, sólo deben ir a dejar algo aquí cerca

Alastor: Y desde cuándo crees que puedes darme órdenes anciano?

Doshin: No te doy órdenes, es un favor... (sonríe pícaramente) Vamos Al, hazle un favor al viejo Doshin

Alastor: (una vena se marca en su sien) Y desde cuándo te di permiso de llamarme así?

Doshin: (ignora al niño y le da una caja a Madeleine) Esto lo llevarán a esta dirección, creo que deben tomar el tren para llegar allí. No se tarden mucho y... (mira al niño) Al... no seas gruñón jajaja

Alastor: (le arroja a Doshin una mesa) Tu encárgate de llevarte este regalito viejo!!

Doshin: (esquiva la mesa con facilidad mientras una sonrisa de burla se marca en su cara) Al (se va del lugar dejando a los niños con la caja y una dirección escrita en un papel)

Madeleine: Por qué el viejo nos dio esto? Pudo haberte dado la caja sólo a ti. No se supone que eres mago? Entonces por qué debo ir yo? Toma, llévala tú (le da la caja)

Alastor: Por qué intentas evitar acompañarme? (sonríe burlonamente) Acaso te da miedo sólo por no tener magia?

Madeleine: Porque yo no soy maga del gremio, no tengo nin--- Qué dijiste?! No me da miedo no tener magia (se cruza de brazos y mira a otro lado indignada) Además, yo no tengo ninguna obligación de llevar esa caja a su destino

Alastor: Yo tampoco, esta no es una misión que yo haya aceptado, por lo tanto no tengo obligación de hacerla... Pero si el viejo lo pidió debe ser algo muy peligroso, y a mi me causa curiosidad...

Madeleine: Sólo te acompañaré porque Do-jii lo pidió como un favor

Alastor: No tengo miedo como tú, así que voy a llevarla

Madeleine: (enojada) Que no tengo miedo!!! (con una sonrisa burlona) Vamos a dejar la caja... Al?

Alastor: No te esfuerces... no me molesta que me llamen así, sólo el viejo tiene prohibido hacerlo

Madeleine: Ok, me queda claro, ya vamos

Alastor: Ok

Misión no oficial, entrega la Caja de Doshin (Segunda Parte)

Los niños salieron del gremio rumbo a la dirección escrita en el papel...

Madeleine: Do-jii dijo que debíamos tomar el tren, no es así? (le muestra el papel con la dirección) Sabes cómo llegar allí?

Alastor: Sí... pero tenemos que tomar el tren

Madeleine: Ya lo sé! Eso dijo el viejo!

Los dos pequeños se dirigieron hacia la estación del tren, allí Alastor le indicó a Madeleine el que debían tomar.

Madeleine: (se sienta junto a la ventana y sin darse cuenta habla en voz alta) Nunca he viajado en tren

Alastor: Entonces te darás cuenta que no es la gran cosa

Madeleine: Me escuchaste?!!!

Alastor: Si hablas en voz alta no sólo yo te voy a escuchar

Madeleine: (se voltea para mirar hacia la ventana algo molesta y un poco avergonzada por haber hablado en voz alta)

El silbato del tren sonó, indicando que éste comenzaba su marcha hacia una ciudad algo lejana del gremio Demon Claw.

Madeleine: Me siento mareada... voy a bajar...

Alastor: Es normal, es tu primer viaje

Madeleine: (al dar uno pasos por el pasillo del vagón cae al suelo)

Alastor: Oye qué te pasa? Estás bien?

Madeleine: Paren el tren... no me siento nada bien

Alastor: Tienes que esperar a la próxima estación

Madeleine: Falta mucho?

Alastor: Recién salimos! (molesto lleva su mano a su rostro) Esto será mucho más molesto de lo que pensé... Tendremos que bajarnos

Madeleine: No, me aguan---

La pequeña niña quedó inconsciente en medio del vagón, lo cual en parte fue bueno puesto que les permitió llegar a su destino. Al llegar...

Madeleine: (abre los ojos con lentitud)

Alastor: (enfrente de ella, sumamente cerca la mira directamente a los ojos) Ah... ya despertaste

Madeleine: (le da una bofetada) Me asustaste!

Alastor: (sobándose la cara) Y la bofetada como para qué?

Madeleine: Fue un reflejo, estabas muy cerca y mi cuerpo reaccionó

Alastor: Así me pagas por haberte cuidado todo el viaje? (se da cuenta de lo que dijo, se sonroja un poco y mira a otro lado)

Madeleine: Quién te manda a andar--- (algo sonrojada) Tú...tú...me cuidaste?

Alastor: No iba dejarte ahí tirada... Además si algo te pasaba tu madre me mata, porque no creo que el viejo se haga responsable

Madeleine: (en voz muy baja) Gra...gracias...

Alastor: (desvía la mirada y toma su maleta) B-bueno si ya te sientes bien, tenemos que llevar ese paquete. El tren ya llego a la estación...

Chófer del tren: Niños ya llegamos, van a bajar del tren?

Madedeline: Sí señor (revisa que su bolsa esté completa) Listo! Podemos irnos

Chófer del tren: Uhmm... (Los mira con enfado esperando a que se bajen)

Madeleine: (toma del brazo a Alastor y lo conduce al andén, mira hacia todos lados) Y después hacia dónde vamos?

Alastor: (señalando una dirección) Hacia allá

Los niños caminaron a lo largo del andén hacia la dirección señalada para salir de la estación.

Madeleine: Qué tendrá esa caja? No te da curiosidad?

Alastor: No me interesa mucho en realidad, conociendo al viejo debe ser algo pervertido

Madeleine: Pervertido? El viejo es así? Jajajajaja (recobra su expresión de seriedad) Ejem...

Alastor: No me extrañaría que lo fuera

Madeleine: Como sea...vamos a la dirección del papelito y entreguemos ya esa caja

Atravesaron primero por una avenida muy transitada y conforme se alejaban de la estación las calles se volvían cada vez más solitarias. Preguntaron por la dirección a una señora que caminaba por la misma calle que ellos cargando un costal de verduras, ella les indicó muy amablemente el camino que debían seguir. Al llegar al número de vivienda...

Madeleine: Es aquí, no?

Alastor: Según el papel sí

Madeleine: Bueno toquemos el timbre y entreguemos est--- (es interrumpida por una explosión proveniente del interior de la vivienda) Qué fue eso?!!!

Alastor: Qué está pasando ahí adentro?!

Madeleine: Deberíamos ir a ve---

Alastor: (antes de que ella termine de hablar él corre hacia la casa)

Madeleine: (corre detrás de Alastor)

Unos gritos que pedían auxilio se escucharon de repente, los cuales correspondían a una mujer. En el interior de la casa se encontraban 3 hombres que al parecer eran magos, uno de ellos era tan alto y delgado que parecía un palillo de dientes, otro era bajito y calvo, el tercero era alto y fornido y parecía ser el jefe de los otros dos, también había una mujer en el suelo sosteniendo sobre sus piernas a un hombre sumamente herido. Los magos miraron al chico que acababa de llegar corriendo.

Jefe: Lárgate de aquí niño, no queremos hacerte daño!

Alastor: (camina lentamente hacia la mujer ignorando a los magos) Qué sucedió?

Mujer: (llorando desconsoladamente) Esos hombres lastimaron a mi esposo, buscan una caja o algo así

Madeleine: (entra a la casa) Al, qué pasa?

Mago calvo: Niños váyanse de aquí, esto no es asunto suyo!

Madeleine: (mira a los hombres con un poco de miedo) Alastor...

Alastor: (ignorando nuevamente a los magos, con una tranquila expresión) Quédate afuera Madeleine, enseguida voy

Jefe: (toma al niño del brazo) No me escuchaste mocoso? Dije que te largaras!

Mujer: Esos niños no tiene nada que ver, no les hagan daño!

Alastor: (sonríe levemente, toma el brazo del mago y le da un potente puñetazo en el rostro, haciéndolo volar contra una pared) Tranquila señora todo estará bien

Mago "Palillo": (le lanza un puñetazo) Cómo te atreves niño!

Alastor: (detiene el puñetazo) Magos que no usan magia... así no podrán hacerme nada (arroja al mago contra el otro sujeto que había golpeado antes)

Mago calvo: (intenta darle una patada a Alastor) Ahora pagarás por lo que le hiciste a nuestro jefe!

Alastor: (evade la patada, noquea al mago dándole un golpe en la nuca)

Jefe: (detiene al mago que estaba a punto de estrellarse contra él, se limpia la sangre de la boca) Magos que no usan magia? Estás equivocado mocoso...

Alastor: (hablándole al jefe de los magos) Y qué piensas hacer?

Jefe: (se acerca hacia Madeleine con una sonrisa maliciosa ignorando al niño)

Madeleine: (se queda inmóvil por el miedo, después reacciona e intenta correr pero el mago la atrapa) Al!!

Jefe: Es simple (mira al niño) Ella es tu amiga, no?

Alastor: (lo mira sin saber qué hacer)

Mago "Palillo": (usa magia de "Alta velocidad" y se coloca detrás del niño, le da una serie de patadas)

Madeleine: Alastor!!!

Jefe: Tranquila, tu amiguito no morirá por esos pequeños golpes (sonríe maliciosamente mientras apunta hacia al niño para dispararle con balas mágicas)

Alastor: (se levanta lentamente mientras se limpia la sangre de la boca y sonríe sádicamente)

Madeleine: Corre!!!

Mago "Palillo": Aún puedes levantarte mocoso?

Alastor: (en voz baja) Están haciendo demasiado escándalo... ese no es mi estilo...

Jefe: Qué dijiste? (dispara balas mágicas hacia el niño pero Madeleine le muerde el brazo haciendo que erre el tiro) Maldita mocosa!!!

Madeleine: (corre hacia donde está Alastor) Estás bien?

Alastor: Eso no era necesario, pero estoy bien (le sonríe)

Madeleine: (lo mira raro) Creo que el golpe te dañó en algo porque me estás sonriendo

Alastor: Quédate atrás, si?

Madeleine: Ok... (se queda detrás de Alastor)

Jefe: (burlonamente) Vas a proteger a todos?

Alastor: Acaso no te enseñaron a medir tus palabras cuando estás a punto de perder hasta el último de tus dientes? (moviéndose a una increíble velocidad, le da un potente codazo al mago "Palillo" y cuando éste se agacha, le propina otro codazo en la nuca dejándolo inconsciente. Hablándole al jefe de los magos) Ahora somos sólo nosotros 2...

Jefe: (un poco intimidado) No crees que tienes demasiada confianza en tus habilidades mocoso?

Alastor: Cuáles habilidades? Aún no las he usado... y tampoco necesito utilizarlas con tipos como ustedes

Jefe: Te cerraré esa boca!!! (apunta hacia Alastor y le dispara con sus balas mágicas)

Alastor: (las balas se desvían antes de tocarlo) Y bien?... no ibas a cerrarme la boca?

Jefe: (desconcertado) Qué clase de magia usas?

Alastor: Magia? Sólo tienes mala puntería

Madeleine: (se queda sorprendida sin entender aún lo que pasó)

Jefe: Mala puntería dijiste? (le dispara una ráfaga de balas mágicas)

Alastor: (gira lentamente su mano y las balas comienzan a detenerse justo en frente de él)

Jefe: (continua disparando hacia el niño desesperadamente)

Madeleine: (cubre con su cuerpo a la señora pensando que Alastor no podrá detener todas esas balas)

Alastor: (todas las balas se detienen frente a él)

Jefe: ESO NO PUEDE SER POSIBLE!!! QUÉ CLASE DE DEMONIO ERES???!!!

Alastor: (sonríe) Veamos que tan buena puntería tengo... (agita su brazo y todas las balas frente a él, se dirigen al mismo tiempo hacia el mago)

Jefe: (intenta esquivar la balas pero es alcanzado y golpeado por muchas de éstas, se levanta) No está nada mal pero aún no terminó!!! (se abalanza contra Alastor)

Alastor: Claro que no terminó

Jefe: (intenta golpearlo lanzándole una serie de patadas y puñetazos)

Alastor: Te dije que terminarías sin ninguno de tus dientes... (esquiva cada golpe)

Madeleine y la señora contemplaban lo que ocurría con atención, en ese momento el señor herido comenzó a escupir mucha sangre.

Jefe: CÁLLATE!!! (sigue lanzando golpes con desesperación)

Alastor: (se detiene y ataca al estómago del mago con una corta ráfaga de puñetazos feroces)

Madeleine: (pensando: El señor esta muy herido pero...prometí no usar mi magia...)

Alastor: (finalmente manda a volar al mago con un potente puñetazo en el rostro, el cual se estrella contra una pared y queda inconsciente)

Mujer: MI ESPOSO SE MUERE!!!

Alastor: (arroja al suelo los dientes del mago que sujetaba con su mano)

Madeleine: (pensando: Qué hago? Nadie puede saber de mi magia...)

Mujer: Pidan ayuda por favor, mi esposo se muere!!!

Madeleine: (se levanta y sale corriendo en busca de ayuda, se detiene y regresa al interior de la casa) Alastor...

Alastor: No tiene caso que te vayas, las heridas mágicas sólo pueden ser curadas con magia... y no hay ningún mago en esta ciudad...

Madeleine: Ya lo sé!

Alastor: Y yo no puedo usar magia de curación...

Madeleine: Promete que no le contarás a nadie lo que verás... por favor...

Alastor: (algo confundido) Está bien

Madeleine: (coloca ambas manos sobre el señor) No puedo creer que vaya hacerlo... (una luz azul brilla en las manos de la niña y las heridas del hombre empiezan a sanar, mientras continua curando al señor voltea a ver a Alastor) Ni una palabra de esto, entendiste?

Alastor: (sorprendido)

Madeleine: Entendiste?!

Alastor: (asiente con la cabeza)

Hombre: (sus heridas sanan y abre los ojos)

Madeleine: (se seca el sudor de la frente) Listo!

Mujer: Muchas gracias niños!!!

Alastor: (mirando a Madeleine sumamente sorprendido) S-sí, sí, no es nada...

Madeleine: (mira a Alastor enojada) Deja de verme así! (se levanta y se acerca a él) Ni una palabra de esto o te golpearé tan fuerte que... quien se quedará sin dientes serás tú!

Alastor: (aún sorprendido, asiente con la cabeza)

Hombre: (se sienta y mira la escena confundido) Q-qué pasó?

Madeleine: (se queda callada y se cruza de brazos)

Mujer: Estos niños nos salvaron

Madeleine: (Hablándole al chico) Entrega eso y ya vámonos

Hombre: Nos salvaron?

Alastor: (saliendo de su asombro) Cierto...

Hombre: (mirando a los niños) Quiénes son ustedes?

Alastor: (le da el paquete) Esto es para usted

Hombre: (toma el paquete todavía confundido) G-gracias

Madeleine: Él... (señalando al niño) es Alastor Lestrange, mago de Demon Claw

Mujer: Muchas gracias Alastor!

Hombre: Sí, muchas gracias! Cómo podemos pagarles esto que han hecho por nosotros? Además de entregar el paquete nos salvaron

Madeleine: Me voy (se da media vuelta y camina hacia la salida dejando a Alastor con los señores)

Alastor: (se da media vuelta y se dirige a la salida) No hace falta, cuídence...

Mujer: (se levanta y corre tras ellos) Esperen! Tomen esto (sonríe mientras deja unas monedas en las manos de Alastor)

Alastor: Le dije que no hacia falta... (le devuelve las monedas)

Mujer: (mira a la niña) Tú no me dijiste tu nombre (le vuelve a dar las monedas al niño) De verdad tomenlas como agradecimiento

Madeleine: Me llamo Madeleine Leblanc

Mujer: (sonríe) Lindo nombre Madeleine

Madeleine: G-gracias... hasta luego... (se sonroja un poco por el cumplido de la señora y camina volviendo a dejar a Alastor atrás)

Alastor: Espérame! (corre hasta alcanzarla)

Madeleine: (se detiene de golpe y se pone pálida)

Alastor: Qué te sucede?

Madeleine: (mira al chico) Tenemos que viajar de nuevo en esa cosa?

Alastor: Pues sí... en qué otra cosa quieres volver al gremio?

Madeleine: (se pone aun más pálida) Noooo...

Los niños caminaron de regreso hasta llegar a la estación del tren.

Madeleine: Oye...

Alastor: Qué?

Madeleine: Necesitas que te cure a ti también?

Alastor: No hace falta

Madeleine: Seguro? Porque parecías dañado cuando me sonreíste jajaja El golpe de ese mago te afectó?

Alastor: También puedo sonreír lo sabias?

Madeleine: (finge una cara de súper asombro) Sonríes???

Alastor: (la mira con algo de molestia)

Madeleine: No te enojes, era sólo una broma jaja

Alastor: Una pregunta...

Madeleine: Di--- (su estómago gruñe y se sonroja) me...

Alastor: Si sabías usar magia desde un principio... por qué dejaste que yo haga el trabajo sucio?

Madeleine: (mira a otro lado y se cruza de brazos) No iba a ensuciarme las manos con esos tipos, además... (baja la mirada) Había prometido a mi misma no volver a usar magia hasta que él apareciera...

Alastor: Él?

Madeleine: (ignorando la pregunta) Y parecía que todo lo tenías bajo control así que no me necesitabas

Alastor: (suspira) No tengo derecho a preguntarte si no quieres contarme... así que... quieres ir a comer algo?

Madeleine: No tengo hambre...

Alastor: No se nota... hace un momento tu estómago estaba rugiendo

Madeleine: (se sonroja un poco y mira a otro lado algo molesta) Bien, vamos a comer algo

Ambos caminan por la estación de tren y encuentran un puesto de comida, donde muchísimas personas se disponían a degustar los platillos que por más sencillos que fueran se presumía que eran muy ricos y de precio accesible.

Madeleine: Qué te parece ese lugar? (señala el puesto)

Alastor: Me parece bien

Madeleine: (revisa su bolsa) Tienes dinero?

Alastor: Sólo lo que me dio la señora y lo que necesitamos para el tren de regreso...

Madeleine: Con eso alcanza para comprar comida?

Alastor: No sé

Madeleine: (en voz muy baja) No tengo dinero...

Alastor: Eso no importa... (señalado una silla del puesto de comida) Siéntate aquí y espera ya regreso...

Madeleine: (confundida) Ok... (se sienta en la silla del puesto) A dónde vas?

Alastor: Sólo espérame (camina hacia el interior del puesto)

Madeleine: (aún confundida) Está bien...

Luego de unos minutos una mesera trae algo de comida para Madeleine.

Mesera: (sonríe) Aquí tienes

Madeleine: Señorita debe haber un error porque yo no pedí nada

Mesera: No, no hay ningún error, un chico ordenó por ti

Madeleine: Un chico? (la imagen de Alastor le pasa por la mente, sonríe levemente) Gracias...

Mesera: De nada (sonríe y se marcha)

Madeleine: (pensando: Qué estará haciendo?) (empieza a comer) (pensando: Y por cierto, dónde está? Yo no tengo dinero para pagar la comida!) (deja de comer y busca a Alastor con la mirada)

Alastor: (sale tranquilamente del interior del puesto) Todavía no terminas de comer?

Madeleine: No

Alastor: Apresúrate que pronto saldrá nuestro tren

Madeleine: Y tú que vas a ordenar? (se apresura a comer)

Alastor: Ya comí adentro

Madeleine: Y por qué me dejaste aquí afuera?

Alastor: Es que tenía que decirle al dueño que me haga un descuento

Madeleine: Un descuento?

Alastor: Pues sí, no teníamos mucho dinero... Ahora apresúrate y termina de comer

Madeleine: (come hasta dejar su plato limpio) Ya terminé... Y el dueño te hizo el descuento?

Alastor: Pues sí, sino no hubiéramos podido comer

Madeleine: Cómo lo convenciste?

Alastor: Eso no importa, ya vámonos...

Madeleine: Ok

El tren llegó a la estación mientras Madeleine lo miraba con disgusto, estaba a punto de darse la vuelta e intentar irse caminando pero Alastor la condujo al interior del tren.

Madeleine: Y si me mareo como cuando veníamos?

Alastor: Te aguan-- (su estómago gruñe)... tas...

Madeleine: Tu estómago... gruñó... no me dijiste que habías comido?

Alastor: Eh... bueno...

Madeleine: (algo molesta) No comiste, verdad?

Alastor: Es que no teníamos suficiente dinero para comer los dos

Madeleine: (baja la mirada) No tenías que hacer eso pero... (sonríe) Gracias! Sí, también puedo sonreír jaja

Alastor: (sonríe)

Madeleine: (se sonroja y corre hacia un asiento, agita agita su mano en el aire llamando al chico) Por aquí Al! (Pensando: Ese niño es bastante raro pero me agrada)

Alastor: (camina hacia donde está Madeleine)

El silbato del tren sonó y éste comenzó su travesía desde aquella ciudad hasta el lugar donde se encontraba Demon Claw, e igual que la vez anterior Madeleine se volvió a desmayar pero el pequeño Al cuidó nuevamente de ella. Al llegar a la estación donde estaba DC...

Madeleine: (se despierta) Ya llegamos?

Alastor:

Madeleine: (se levanta del asiento y mira a Al por unos segundos, después camina hacia la salida del tren) Alastor recuerda que no dirás nada de mi magia a nadie, ok?

Alastor: (mientras pasa junto a ella caminando) Ok, Dragon Slayer del Cielo...

Madeleine: Co-cómo supiste?!

Alastor: No estaba muy seguro, pero tu reacción acaba de confirmarlo

Madeleine: (bastante nerviosa) Y-yo... promete que no dirás n-nada!

Alastor: Por qué no quieres que nadie se entere?

Madeleine: Porque no! (se baja del tren y corre hacia la salida de la estación)

Alastor: (camina en dirección al gremio)

Madeleine: (suspira) Supongo que tendré que contarle... Espérame! (corre hasta alcanzarlo) No debí reaccionar así pero por favor no le digas a nadie... no quiero usar mi magia hasta que él aparezca...

Alastor: Soy yo el que te pido disculpas, no debí preguntarte... Sé que no aparento mucha confianza... pero si quieres decirme, puedes contar con que no se lo diré a nadie. Aunque es tu decisión... Ahora sólo volvamos al gremio y ya

Madeleine: (sonríe levemente) Sí... regresemos al gremio...

Misión no oficial, entrega la Caja de Doshin (Tercera Parte)

Los niños caminaron de regreso al gremio y durante el trayecto Madeleine tomó una decisión.

Madeleine: Alastor... eres raro pero me inspiras confianza...y eres el único que sabe de mi magia así que...

Alastor: No tienes que decirme por sentirte obligada... Ya te dije que no se lo diré a nadie, me digas la verdad o no...

Madeleine: No me siento obligada... quiero contarte sobre mi magia y quien me la enseñó... Tienes tiempo?

Alastor: Claro

Madeleine: No sé porqué pero siento que puedo contártelo

Alastor: Está bien, puedes contarme si quieres

Madeleine: Bueno, pues hace unos años fui separada de mi madre y un dragón llamado Qiell me adoptó como su hija... él me educó y me enseñó a usar la magia de Dragon Slayer del Cielo. Pero en una ocasión me peleé con él y al día siguiente desapareció sin decirme nada, esperé a que regresara cerca de una semana pero... no volvió... así que me prometí no volver a usar mi magia hasta encontrarlo y pedirle disculpas... por eso no quiero que nadie sepa de mi magia... Tienes alguna pregunta?

Alastor: Sólo una... estás segura que el desapareció porque tú te peleaste con él?

Madeleine: No estoy segura pero creo que fue por eso, tú crees que haya tenido otros motivos?

Alastor: No sé... tal vez... lo único que creo es que tú no debes culparte por lo que sucedió... posiblemente que haya desaparecido no tiene nada que ver contigo

Madeleine: Aun así me gustaría verlo y disculparme por lo que le dije... crees que algún día pueda encontrarlo?

Alastor: (sonríe) Estoy seguro que sí

Madeleine: Gracias (sonríe) Oye...crees que debería dejar que la gente sepa sobre mi magia?

Alastor: Es tu decisión... la magia no es buena o mala... sólo depende de como la utilices...

Madeleine: De cómo la utilice, eh?

Alastor: Sí... es por eso que la magia puede ser una espada de 2 filos

Madeleine: Supongo que tal vez dentro de un tiempo les diga a los demás pero por ahora no diré nada... Gracias Alastor

Alastor: Me parece bien

Madeleine: Oye... crees que podría entrenar contigo para aprender a manejar mejor mi magia?

Alastor: Si quieres, aunque no soy muy bueno entrenando en equipo

Madeleine: Sí quiero entrenar contigo pero si no estás acostumbrado a entrenar en equipo... te será incomodo supongo

Alastor: Es que nunca intente relacionarme con nadie del gremio... pero tú eres rara.... y eso me agrada...

Madeleine: Rara?

Alastor: Además no eres parte del gremio así que supongo que sí podemos entrenar juntos...

Madeleine: Tú eres el único raro aquí

Alastor: Entonces tenemos distintos conceptos de rareza

Madeleine: Tal vez... entonces cuándo podría entrenar contigo?

Alastor: Supongo que cuando no esté haciendo ninguna misión

Madeleine: (con una sonrisa burlona) En serio haces misiones? Siendo así de pequeño? Perdón... no debí decir eso

Alastor: Está bien, no me molesta...

Madeleine: Hoy te hiciste cargo de esos 3 magos tú solo...y la que parecía niña pequeña era yo, incluso no comiste por mi culpa, y parecía que cuidabas de mi

Alastor: Pero estuviste muy bien al salvar al hombre moribundo... y pues era mi responsabilidad, no podía dejar que nada te pase

Madeleine: Salvé al hombre porque no podía dejar que se muriera a sabiendas de que podía hacer algo por él... además, no era tu responsabilidad cuidarme...

Alastor: Aun así, no podía permitir que algo te pase... incluso si tenia que salir gravemente herido, yo iba a protegerte...

Madeleine: (se sorprende y sonroja mucho, mira hacia otro lado) Por qué? Si sigo siendo una extraña

Alastor: Eso puede ser cierto... pero a pesar de que no era una misión oficial... tu eras mi compañera... por eso yo hubiese dado la vida por ti... deberíamos hacer un equipo algún día... cuando decidas usar tu magia (sonríe)

Madeleine: (sonríe) S-sí... creo que ya llegamos a tu gremio, deberíamos informarle a Doshin de los 3 magos?

Alastor: No, déjalo así por ahora.. no quiero verle la cara al viejo en lo que queda del día...

Madeleine: Puedo preguntarte algo?

Alastor: Sí, dime

Madeleine: Por qué tanta hostilidad con Do-jii?

Alastor: Simplemente porque no lo soporto

Madeleine: Ya veo... (pensando: El viejo no es tan insoportable, habrá pasado algo entre estos dos?)

De repente dos personas salieron corriendo del gremio, eran Doshin y Odette, quien inmediatamente abrazó a su hija.

Madeleine: Madre me estás avergonzando

Doshin: Por qué tardaron tanto?

Odette: Estaba preocupada, casi mato al anciano

Doshin: Sólo los envíe a dejar una caja (mira a Alastor) No entiendo porqué tardaron tanto

Alastor: Problemas con el transporte

Odette: (mira a Doshin aún furiosa) Si no los hubieras mandado a dejar esa caja no hubieran llegado tan tarde, por qué no fuiste tú en persona?

Doshin: No debían ir muy lejos, y además yo estoy viejo para eso... supongo que se irán a casa no, Ode?

Odette:

Doshin: (conduce a Alastor al interior del gremio) De verdad tuvieron problemas con el transporte? No pasó nada más?

Alastor: Por qué te mentiría?

Doshin: Unas personas nos mandaron una carta donde agradecían que envíaramos a 2 magos... y sólo envíe a un mago...tú

Alastor: Y por qué estás tan seguro que son las mismas personajes que debían recibir el paquete? Si tu memoria sólo dura un par de segundos

Doshin: Ehm, puede que tengas razón (se da la vuelta y camina hacia su despacho mientras se dice a sí mismo) A quien más le dí misiones el día de hoy?

Madeleine: Qué te dijo el viejo? Te regañó?

Alastor: No, ni siquiera es lo suficientemente bueno como para hacerlo

Madeleine: Mi madre sigue furiosa con el viejo por mandarnos sin que nos acompañara alguien más... Por cierto, qué clase de magia usas?

Alastor: Distorsión Mágica

Madeleine: No había escuchado sobre esa magia, pero bueno supongo que después me dirás en que consiste, ahora debo irme

Alastor: Está bien... nos vemos

Madeleine: Cuídate Alastor y come algo (se despide agitando una mano en el aire mientras camina hasta donde esta su madre)

Y así es como la rara amistad de estos dos niños comenzó...

El hijo del Dragón de Fuego

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